en el ave

El blog de miguel angel rodriguez

Me lo guardo

Esta semana me ha parecido muy interesante descubrir de la mano del blog “ la pastilla roja” a Hillary Mason. Ella trabaja como investigadora en bit.ly, la empresa que recorta las direcciones de las páginas que visitamos, para poder compartirlas en Twitter o Facebook. Su empresa analiza millones de datos de manera estadística para ayudar a sus clientes a entender no sólo cómo viaja el contenido, sino que tipo de palabras clave funcionan para hacer promociones, o en qué contenidos se hace click y quiénes son los verdaderos influyentes de tu nicho de mercado. Hillary se basa en que todo lo que hacemos en internet deja una huella, alguna está vinculada a nuestros datos y otras huellas son anónimas, no están vinculadas a ninguna persona en concreto, pero ambas son igualmente analizables para extraer conclusiones.

Un hecho relevante, que surge de analizar los datos es la diferencia que existe entre lo que leemos y lo que compartimos en internet. La diferencia está en cómo manejamos dos conceptos claves, aparentemente distanciados: la privacidad, lo que consideramos personal e intimo y no queremos compartir, y la identidad digital, que tiene mucho que ver con nuestra comunidad y nuestra marca personal. Estos dos conceptos están relacionados y es demostrable cómo se comportan. No compartimos lo que más leemos, o dicho de otra forma lo que leemos. Las páginas que visitamos y los contenidos más referenciados por los internautas un día cualquiera no se parecen en nada. Compartimos lo nuevo, lo original, lo simpático, o aquello que nos permite demostrar a los demás que estamos por encima (dirigiendo, no siendo seguidor). En cambio visitamos páginas (y no me refiero sólo a páginas sexuales) que no consideramos necesario compartir, no vaya a ser que se nos tache de simples, banales, poco instruidos o porque simplemente nos perjudique ante la comunidad. Otra posible conclusión de porqué no recomendamos lo que leemos (que sería lo normal) es porque quizás estemos recomendando lo que no leemos. Hay mucha máquina suelta lanzando twitter a diestro y sinestro….

En todo caso la falta de correlación entre lo que se lee y lo que se comparte es importante porque la información sobre lo que se comparte se usa para predecir gustos y tendencias o también para tomar decisiones en los modelos de aprendizaje social. Estos modelos por tanto no están diciéndonos nada sobre la persona y sus preocupaciones o alegrías (que se identificaría con las páginas que lee). Lamentablemente queremos aparecer como mejores de lo que somos realmente, y acabamos siendo esclavos de la identidad que hemos creado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el noviembre 8, 2011 por en Uncategorized.
A %d blogueros les gusta esto: