en el ave

El blog de miguel angel rodriguez

La muda

 

 

Todo parece indicar que la función de Recursos Humanos está en pleno proceso de muda de piel. Mudar de piel no es un acontecimiento que tenga lugar de un día para otro. El proceso comienza siempre con cierta antelación, primero el cuerpo debe ir ahuecándose poco a poco, desprendiéndose lentamente de los tejidos que la fijan, hasta que en un momento comienza a cambiar. Este proceso en muchas organizaciones está siendo dramático. No estaban acostumbrados a mudar la piel, y en el momento del cambio, tu imagen ante los clientes internos y externos no es nada apetecible. Surgen dudas sobre cuál era tu identidad y si serás reconocido una vez mudes la piel.

Laura Rosillo en un post reciente comentaba este proceso de cambio, enmarcándolo en la actual coyuntura económica y social: “La función formación se ha reducido a la mínima expresión imprescindible.. se ha modificado la tarea en funciones como compensación y beneficios, centrándose en conseguir congelaciones salariales… la necesidad de reclutamiento y selección ha pasado a segundo plano, cuando no ha desaparecido… la gestión de personal se ha centrado en la reestructuración de la plantilla”. Con este panorama coincido con Laura que hay que repensar la función y su valor en la empresa.

Las mudas pueden ser forzosas o voluntarias. Hay pieles a las que nunca pudimos adaptarnos del todo, nunca se ajustaron como debían, mientras que otra veces, cuando se trata de una piel que sí consiguió ceñirse al cuerpo, entonces no cabe el desprendimiento sin cierto desgarro. La función de RRHH estaba dimensionada a una piel a la medida de sus ambiciones. Con la automatización, de los procesos administrativos y de gestión y gracias a la tecnología, la función tuvo la oportunidad de crecer hacia la gestión del talento, la comunicación interna y la gestión del conocimiento. Muchos no llegaron a convertirse en una función estratégica, pero con su ámbito de gestión ya era más que suficiente para muchos de ellos . En esto llega la crisis y como comenta Laura “la nueva fuerza de trabajo estará acostumbrada a hacer las cosas por sí misma, la automatización ha hecho desaparecer al intermediario” “Basta con pensar en cómo escuchamos música, nos inscribimos en cursos, compramos un seguro” “Podremos confiar en nuestros líderes de negocio y exigir que nos mentoricen y nos ayuden a obtener resultados de negocio, pero no esperaremos nada de Recursos Humanos”

Ante esto, la muda de la función pinta mas bien dolorosa. Por seguir con el símil, es mas una metamorfosis de una mariposa, que como resultado crea nuevas capacidades: alas, donde antes había patas, color donde antes imperaban los grises.

La función de personas, necesitará desarrollar herramientas y estrategias para este nuevo “empleado conectado”, que se desarrolla tanto en su función en la empresa como en su red personal de conocimiento. Conectar, compartir, gestionar talento interno y externo, ampliar la capacidad de influencia, transmitir e impulsar el cambio será la nueva piel de la función de Recursos Humanos…pero por ahora lo que más se ve, son crisálidas (vulgo capullos) suspendidas de la rama de un árbol por medio de un hilo de seda en pleno proceso de cambio.

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Esta entrada fue publicada el octubre 18, 2012 por en Uncategorized.
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